CÓMO VOLVER A DISFRUTAR DE TU CASA



¿No estás a gusto en tu casa? ¿no la sientes como propia?

Si ya no sientes satisfacción cuando estás en ella; si ya no la disfrutas como lo hacías antes... ¿te has parado a pensar cual es la razón?

Obsérvala detenidamente. Analiza cada espacio. Cada mueble, cada objeto.

¿Por qué sigues teniendo colgado ese cuadro que ya no te gusta?

¿Es necesario conservar en la estantería esa cantidad de pequeños detalles que coleccionabas hace años?

Detecta qué es lo que te transmite tu casa.

¿Crees que falta orden? ¿espacio? ¿luz? ¿qué es lo que sientes?

A lo largo de los años las personas cambiamos nuestros gustos, deseos y necesidades.

Por eso, deberíamos cambiar también la decoración interior de nuestra vivienda, para que esté más acorde con estos cambios.

Lo que antes nos hacía sentir bien, ahora puede crear justamente el efecto contrario.

Si el cambio personal que hemos experimentado fue voluntario, es probable que hayamos ido reflejando este cambio en nuestro hogar día a día.

Sin embargo, si hemos ido evolucionando de forma más natural, sin darnos cuenta, habremos ido sintiendo que, poco a poco, dejábamos de sentirnos identificados con muchos objetos que habitan con nosotros en nuestra casa.

Es el momento de ser conscientes de cuales son y actuar en consecuencia.
Lo mejor es ir habitación por habitación.

Analizar cada detalle: los muebles, los objetos decorativos...

y decidir cuales son los que nos sobran.

Los que ya no son necesarios o sencillamente han dejado de gustarnos o sernos útiles.

Es preciso ser determinante. No dudar.

Si algo, sea lo que sea, no nos transmite buenas sensaciones, lo mejor es deshacernos de ese algo.

Y no guardarlo 'por si acaso'.

Lo que no desaparece, acaba estorbando.

Ganar espacio, más luz, más amplitud (en la habitación, en un pasillo, dentro de un armario)...

Todo hará que nos sintamos mejor.

No olvidemos que nuestra casa, como cualquier otra cosa, puede activar o desactivar nuestra energía.

Si en ella nos sentimos bien, reflejaremos ese bienestar en todo aquello que hagamos...

Lo mismo ocurrirá si nos hace sentir mal.
AL MAL TIEMPO, BUENA CARA

 En estos tiempos difíciles para la economía, debemos luchar contra el desánimo con las armas que tengamos a mano.

Empezando por el interior (el nuestro y el de nuestra casa), si no nos sentimos a gusto así. ¿Vas a  pasar muchas más horas en ella? pues actúa.

No intentes recolocar un perchero, un sillón... en otra habitación 'donde lo veas menos'.

Deshazte de él, si no es realmente necesario mantenerlo por cuestiones de funcionalidad.

Regálalo a alguien que lo necesite.

Una vez eliminados los objetos inútiles, reubica cada mueble que has decidido mantener, en el lugar que crees que mejor cumplirá su función.

Déjate llevar por lo que sientes.


Si crees que la mesa del comedor queda mejor arrinconada, porque casi no haces uso de ella, no lo dudes y hazlo.

Gana amplitud para la zona de estar, que es donde pasarás más tiempo.

Vacía los espacios, incluso las paredes. Deja únicamente aquello que aún sigan gustándote...

Quita los objetos decorativos que ya no te gustan y reubica los que más te gustan, donde mejor puedas verlos.

Pon un espejo junto a una ventana, donde antes tenías un cuadro, para que multiplique la luz que entra por ella... la luz natural es energía positiva.

RECUERDA QUE TU CASA ERES TÚ

Tu casa es el espacio en el que probablemente transcurra la mitad de tu vida.

Todo lo que en ella ocurre, todo lo que en ella sientes, marca cada cosa que haces dentro o fuera de ella.

Tú, a través de ella, tienes el poder de cambiar tu estado de ánimo.

Haz que te transmita sensaciones agradables, pensamientos positivos.

Deja que, sin darte cuenta, sólo por estar en ella, te sientas bien.

Disfrútala y nunca abandones el hábito de deshacerte de las cosas que no te gustan.

Al igual que haces en otros ámbitos de la vida.

Haz la prueba y cuéntanoslo, si te apetece. ¿Qué pierdes?
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